La Gran Barrera es el mayor arrecife de coral del mundo y fue declarada como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en el año 1981. El primer explorador europeo que divisó la Gran Barrera de Coral fue el Capitán James Cook en su viaje de 1768.
Situada en el Mar del Coral, frente a la costa de Queensland al noreste de Australia, esta maravilla de la naturaleza se extiende a lo largo de 2.300 kilómetros. Su superficie está compuesta por casi 3.000 arrecifes distintos, que discurren parelos a la costa. La Gran Barrera constituye la mayor estructura jamás construida por seres vivos. Y al igual que la Gran Muralla china, es perfectamente visible desde el espacio.

Vista aérea del arrecife de coral australiano.
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La superficie del agua cambia de color constantemente. Este fenómeno cromático advierte de la presencia de
bommies, palabra que procede del término indígena bombora, o lo que es lo mismo, “roca sumergida”. Pero los arrecifes de coral apenas están sumergidos. De hecho, cuando la marea está muy baja, se pueden ver sobresaliendo de las aguas oceánicas.
La Gran Barrera de Coral es un ecosistema de enorme variedad, en donde es posible encontrar 1.500 especies diferentes de peces y más de 4000 especies de moluscos, además de unas 400 especies de coral. Tienen cabida desde las babosas marinas hasta los tiburones, muy abundantes en la zona. A veces se forman extrañas parejas como el pez payaso y las anémonas, las morenas y los camarones o los blenios limpiadores y los meros.
Debido a su vasta diversidad biológica, sus aguas claras y templadas, y su fácil accesibilidad, el arrecife es un destino muy popular entre los aficionados al submarinismo. Existe la posibilidad de bucear junto al coral y para los menos expertos, se puede realizar un buceo superficial que permite disfrutar muy bien del coral, ya que las aguas son muy cristalinas. También, muchas ciudades de la costa de Queensland, como Cairns y Townsville, ofrecen viajes al arrecife diariamente en embarcaciones con fondo transparante.

Submarinismo entre corales y fauna marina.
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Al norte del estado de Queensland se encuentran las selvas más primitivas del mundo. Su antigüedad se estima en más de 300 millones de años y contienen algunas de las plantas más antiguas que se conocen. Entre su exótica vegetación, abundan hojas de tamaño descomunal. Esta selva, atravesada por el río Daintree, encuentra su desembocadura infestada de enormes cocodrilos. Los expertos dicen que la interacción entre ambos ecosistemas es de extraordinaria importancia, ya que los arrecifes se encuentran aquí en su punto más cercano a la costa.
Islas rebosantes de exotismo
En el Mar de Coral, en las aguas que se extienden desde la costa oriental de Queensland hasta la Gran Barrera exterior, hay numerosas islas habitadas que permiten aproximarse mejor a la experiencia de los arrecifes. Algunas, como Frasier, presentan singularidades insólitas, como sus lagunas de aguas transparentes en medio de un desierto de dunas. Otras, como Hamilton Island, tienen el caché de lo exclusivo y preservan en su estado original más del 80% de la isla, hogar de pequeños canguros, que tras la puesta del sol invaden los jardines y las playas.
Desde Hamilton Island hay excursiones en catamarán a los arrecifes de la Gran Barrera y también a las solitarias playas de Whitehaven. El mar, la belleza de las islas, la extraordinaria blancura de las arenas, las playas vírgenes… todo contribuye a disfrutar de cada minuto. Pero la verdadera experiencia de la Gran Barrera llega cuando uno se zambulle en sus aguas transparentes y contempla deslumbrado la existencia de un sorprendete e infinito mundo submarino.
*FOTOS: www.pasaporteblog.com, www.turismito.com.