Aún puedo sentir los tambores dentro de mí. Tam tarata tam… las vibraciones resonaban en nuestro interior; todo el suelo temblaba; todos bailaban. Hoy subimos, con Marta y Manu, los compañeros de la beca de intercambio que hemos conseguido entre las universidades de Sevilla y México D. F., al cerro de la Virgen de los Remedios, en la periferia de la ciudad. Nos habían dicho que se festejaban unas fiestas y que podríamos ver auténticos bailes “indígenas” –creo que hoy será la última vez que use esa palabra-. |